Durante esta sesión hemos estudiado diferentes métodos, actividades y estrategias para trabajar fundamentalmente la expresión oral en el aula de lenguas extranjeras. Esta ha sido una sesión muy dinámica, en la que hemos aprendido diferentes tipos de actividades a realizar con nuestro futuro alumnado. Comenzamos con un wordmap que retomaba algunos de los datos aportados por las alumnas en la anterior sesión y los integraba en un crucigrama. Me ha parecido una manera muy efectiva de implicar a los/las alumnos/as en la tarea, pues siempre es más atractivo cuando el referente es alguien conocido y sirve para crear también un buen clima de aula, pues despierta la curiosidad de unos por los otros compañeros y les da pie a conocerse mejor.
Hemos observado que resulta difícil clasificar las actividades dentro de una sola categoría (comprensión, expresión, interacción, mediación) puesto que, normalmente, una misma actividad nos sirve con frecuencia para trabajar diversas habilidades y competencias. Así, una actividad de mediación como explicar a un compañero lo que no entendió en la clase, resulta también una actividad que está trabajando la expresión oral (si lo hacemos de forma hablada) o escrita.
Dentro de las actividades de expresión oral, hemos dado ejemplos como narrar anécdotas, contar chistes, describir algo, cantar una canción, hacer un role-play, etc. y hemos incidido, dentro de éstas en las que resultan más atractivas para el alumnado de edad adolescente (entre ellas, narrar historias de miedo y las leyendas urbanas, describir experiencias propias [con la comida, en sus vacaciones...]) y cómo es más efectivo ir del tema a la estructura gramatical y no al contrario. En relación a esta temática hemos efectuado una actividad que consistía en la elección de una leyenda de terror por grupos y la posterior narración, tras haberse intercambiado las personas de los grupos, a otro grupo, que ha resultado muy divertida. Me ha gustado la estrategia de dar un clip de color a cada integrante para ayudar a organizar la actividad, creo que eso permite una mayor agilidad y cierto automatismo en la organización.

Respecto a las actividades, hemos vuelto a incidir en la necesidad de adaptarlas a nuestro grupo de alumnos/as para lograr que funcionen bien en el aula. Es cierto, y todos hemos visto en nuestra experiencia en las aulas (ya sea como docentes o como discentes) como una actividad prevista que en principio parece atractiva se desmorona al llevarla a la práctica y, aunque considero que siempre hay factores incontrolables (días especialmente conflictivos debido a cansancio, nerviosismo, etc. de los alumnos), el docente conseguirá minimizar en parte estos factores y centrar la atención de los alumnos cuanto más implicados se sientan éstos en la actividad, por ello personalizarlas incluyendo a nuestros alumnos como actores en ellas supone ganar en parte su interés. Así, podremos incluir sus nombres o fechas significativas para ellos en los ejercicios, utilizar material real en relación a ellos (que ellos aporten fotografías, recuerdos personales... y los expliquen al resto del aula, etc.). También me parece que el humor y el uso de deconstrucciones de clichés bien conocidos son herramientas muy útiles para esta franja de edad de cuestionamiento (el ejemplo con la actividad de Cinderella me ha parecido fantástico). Dado que en edad adolescente se tiene una gran capacidad memorística, se puede trabajar esto en Secundaria y Bachillerato haciendo referencia a experiencias del pasado (niñez, semanas, clases o días anteriores) y así trabajar al mismo tiempo los tiempos verbales, vocabulario y estructuras. Podría hacerse uso para ello de fotografías significativas para el/la alumno/a, pues se trata de un medio que condensa mucha información e incluye la imagen como medio transmisor, algo que resulta normalmente más atractivo que el uso de grafía.
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By Barbara (Creative Commons) |
Estoy de acuerdo en que la organización es importante y que variar entre el trabajo en grupo (grande o pequeño), por parejas o individual constituye una estrategia más para variar los modos de aprendizaje y para evitar la rutina en el aula. Con este mismo fin, nuestra profesora, Luz, nos ha mostrado diferentes estrategias y actividades que combinan memoria, personalización y enfoque comunicativo. Una de ellas, y un recurso valiosísimo especialmente al inicio de la clase es el Brainstorm . Hemos realizado uno denominado One Question, Many Answers que ha resultado entretenidísimo, además de conseguir captar nuestra atención con el fin de que no se repitiese ninguna respuesta.
También es esencial tener en cuenta que hacemos una educación en la diversidad, y que debemos atender a las diferentes competencias, modos de aprender y nivel de lengua que presentan nuestros/as alumnos/as considerando esto durante el diseño de las actividades y aplicándolo en la realización de éstas (en aspectos como la agrupación de alumnado, la prioridad de respuesta, etc.).
Como conclusión diría que el docente cuenta con múltiples recursos y debe saber escoger entre tanta riqueza los que mejor convienen a su grupo de alumnas/os en cada momento, debe saber variar entre diferentes recursos, actividades y estrategias (también contar con diferentes alternativas por si alguna(s) no funciona(n)) en cada sesión para así facilitar un aprendizaje efectivo por parte de todo el grupo y de cada individuo dentro de él.
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